martes, 12 de noviembre de 2013

Pequeño aperitivo nocturno.

A veces simplemente veo sangre por todas partes.

Sangre que gotea del techo, que aterriza en un charco -también de sangre-, que se siente caliente sobre tu piel, que recorre gota a gota las esquinas de tu cuerpo.
Sangre descendiendo por tu boca, por la comisura de tus labios, bailando sobre tu fila de lunares, acumulándose ligeramente en el hueco de tu clavícula.
Sangre que baja por tus pechos, sangre que no sé por qué estoy dejando correr cuando sólo quiero llenarme la boca de ti...y de ella.
Sangre que se sabe las partes de tu cuerpo que más me gustan y las recorre para darme envidia, tan roja, tan densa, tan brillante, tan tibia...

Sangre que terminará en mi lengua mientras esta baile sobre ti.

Tú, que también terminarás en mi lengua, sonríes ante mi cara de pasmo.

Quiero comerte y quiero follarte.
Quiero sangre.
¿Qué hacemos primero?