Y así continuamos hasta que mi corazón volvió a su ritmo normal. Con aquella mujer, entonces aún una adolescente, fueron los mejores besos que recuerdo.
¿Sabes? Una de las cosas por las que me gustan más las mujeres es porque son más delicadas. Tienen la piel más suave, los rasgos más finos, las pestañas largas. Y por cómo se humedecen los labios, cómo se sonrojan...
Recuerdo que mis dedos se sabían su piel de memoria, la forma de su cuerpo y sus respuestas ante mis caricias. Pero nunca me cansaba de tocarla.
Mis manos apretaron su cuerpo contra el mío y jugaron entre su pelo. La quería para mí. Entera para mí. En ese mismo momento, en mi cama, en mi casa. Quería llevarla hasta las nubes, quería devolverle el regalo.
Ni sé cuántas vueltas dimos sobre las sábanas. Solo sé que yo terminé sobre ella, me separé de su cara, apoyé las manos en el colchón a ambos lados de su cabeza y la miré unos segundos. Nos sonreímos. Le susurré un "te quiero" al oído, y con besos muy suaves seguí la línea de su mandíbula desde la oreja hasta la barbilla. Seguí bajando por su cuello, pasé la lengua por el punto en el que se juntaban sus clavículas y recorrí con ella su esternón. Hasta el sabor de su piel era dulce.
Besé sus pechos y jugué en ellos con mi boca. Ella suspiraba y entrecerraba los ojos. No pudo ver el escalofrío que me dio cuando la vi pasear lentamente su lengua por sus labios para humedecerlos. En la parte inferior de su lengua aún quedaba un poco de sangre.
Seguí la deliciosa travesía por su cuerpo disfrutando de cada centímetro como si fuera la ambrosía de los dioses del Olimpo. Para mí lo era.
Su cuerpo se arqueaba al tiempo que mi boca iba bajando más y más. Le quité los pantalones y la ropa interior con parsimonia. Me puse de rodillas y separé sus piernas, dejándolas dobladas a mis lados. Con la punta de la lengua empecé a dibujar una línea recta desde su rodilla derecha hasta la pelvis, por la cara interna del muslo. Le temblaba el cuerpo ligeramente, me deseaba.
Despacio, muy despacio, como si no quisiera que me notase aún, recorrí su sexo con la lengua, de abajo a arriba. Se estremeció y durante unos segundos dejó de respirar.
Repetí el proceso, un poco más rápido. Cada vez bajaba un poco menos, cada vez aumentaba un poco la velocidad, pero muy poco cada vez. Me acomodé en el colchón, y pasé los brazos por debajo de sus muslos, rodeándolos, evitando que ella cerrase las piernas.
No podía dejar de mirarla, era como si fuera a salirse de su cuerpo. Dejaba caer la cabeza, los rizos se esparcían por la almohada, entreabría la boca sin poder emitir más sonido que el de los suspiros que le estaba provocando. Su pecho subía y bajaba cada vez con mayor frecuencia, el movimiento de su cadera dibujaba pequeñas olas en mis sábanas. Quité mi mano derecha de su muslo y busqué la suya en el colchón. Entrelazamos los dedos, estaba llegando, la estaba haciendo llegar.
Las piernas le temblaban, su respiración tenía un ritmo totalmente irregular, los suspiros cada vez eran más fuertes, yo cada vez iba más rápido, su cuerpo buscaba mi boca y mi boca la buscaba a ella. Mi cuerpo se tensó, no podía más con el deseo...
...Y entonces la vi correrse...
La vi morderse el labio, vi otra gota de sangre impregnando su boca, vi como apretaba los párpados, sentí como subió la cadera...sentí su escalofrío en mi lengua.
Era mía...mía. La tuve en la boca, era mía.
Subí a su boca, y a pesar de que ella seguía teniendo los ojos cerrados y la respiración demasiado rápida, la besé. Entre beso y beso su respiración, aún agitada, se escapaba entre nuestras bocas.
Me atrajo hacia ella con las manos colocadas en mi espalda, con fuerza. De repente sentí como clavaba sus uñas (aunque eran cortas) en mi piel y bajaba unos 20 cm haciéndome un arañazo no muy profundo. Se me escapó un pequeño grito, pero he de reconocer que me gustó.
Su cuerpo no paraba de temblar. Y yo no paré de besarla.
No paré en toda la noche.
Muy bueno, me ha encantado. Tal como tengo la sangre ahora mejor no me muerdas, te vas a quemar los colmillos. ;)
ResponderEliminarGenial :) , te acompaño en tu senda de historias, sangre, y sed espero que satisfecha. ;) Sino solo te leo desde lejos... por si acaso. :)
Saludos.
Eres bienvenido, espero que disfrutes.
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